El dirigente peronista se mostró cercano a la candidatura del ex intendente a la intendencia, lo confirma y hasta indicó que el 10 de diciembre “vamos a estar en la asunción de José Eseverri como nuevo intendente de Olavarría”. Duras críticas al gobierno de Galli.

Alexis Grierson – Infoeme.com

Un dirigente que fue candidato por Cumplir en 2017, que vio que el peronismo separado no llega muy lejos. Que eligió el camino “del centro” y que busca la amplitud. Pero, entendiendo los contextos, no tendrá protagonismo excluyente: José González Hueso muestra protagonismo, pero acompañando a quien cree que será candidato a intendente: José Eseverri.

En una larga charla a solas con Infoeme, González Hueso señala que quiere aportar desde su lugar peronista, pero que el candidato es Eseverri. Y espera, como todos, definiciones nacionales. ¿Será con Lavagna? La charla viró sobre varios temas. Incluso, con autocrítica.

-Hace dos años fue candidato a concejal: el país y la ciudad era otro, ¿dónde lo encuentra este 2019, donde en tan poco tiempo todo ha cambiado tanto? ¿Cómo ve el país en este tiempo?

-Veo todo con una enorme preocupación. Todo el panorama que trazábamos en 2015 y en 2017 lamentablemente se cumplió. Una cosa es el concepto y otra es el hecho en sí mismo. Yo te puedo decir conceptualmente que un martillazo en la cabeza duele. Al momento de sentirlo, es distinto, la experimentación del hecho es distinta. Tampoco pasa por el hecho de decir “te lo dije”. En política leemos cuestiones que mostraban que el modelo económico que vinieron a implantar llevaba inevitablemente a este destino. Preocupado porque no creo que haya terminado. Si estuviéramos estabilizados, si fuera el piso de la crisis…bueno, por lo menos uno tiene un horizonte. En definitiva, tenemos variables económicas muy deterioradas, una inflación interanual de casi el 60%, la actividad vuelve a caer. Durante muchos años le pedían al gobierno anterior que enfríe la economía porque la gran actividad generaba inflación. Ahora las paritarias están a la baja, la actividad económica está re contra helada, y así y todo la inflación que tenemos no se veía desde 1991, con el inicio de la convertibilidad. Con una tasa impagable, con un dólar con anabólicos para que no se dispare. Si con estas variables económicas así estamos, qué va a pasar una vez que culmine el proceso eleccionario.

-¿Cómo ve a Olavarría en este contexto? Todos señalan de la ventajosa posición económica de Olavarría, pero también señalan que la situación no es la mejor…

-Si, a ver. A diferencia de otras ciudades hay un perfil diversificado y eso es el enorme potencial de Olavarría. La crisis puede impactar distinto a lo que puede impactar a otros lugares. Pero inevitablemente llegó. Porque todos cobramos en términos reales menos que hace cuatro años, eso implica menos consumo. Eso va impactando día a día en la crisis. Con este nivel de inversión, de actividad, Loma Negra vende menos cemento, las prestadoras de servicio cobran menos horas extras, las empresas que le proveen de servicios bajan la recaudación y les pagan menos a los empleados, y así es una gran cadena. Al mismo tiempo han subido muchos los costos: un tipo que tiene un kiosco tiene que pagar el alquiler, la luz, el gas, más los caramelos que aumentaron el doble y la gente cobra la mitad.

-¿Cómo ve la política y la gestión en Olavarría? Se discute mucho sobre el futuro de la ciudad…

-Bueno, Galli es el intendente, y se ha encontrado con la Municipalidad sin esperarlo en ese momento, fue casi una sorpresa. Para tener un buen gobierno necesitás tres aspectos: la dimensión ideológica, de saber bien qué ciudad querés, qué país querés, cuál es el rumbo que vas a tomar, valores, ideas. A su vez esa dimensión ideológica y de valores y demás, te da la posibilidad de determinar políticas en cada área, como en Cultura, Salud Pública, y demás. Ganar las elecciones, aplicar las políticas y lograr los consensos necesarios para que sean aplicados. Una dimensión de gestión también: podés tener la mejor idea en Educación, la mejor política de Educación y ponés a alguien que no sabe y fracasas estrepitosamente. Creo que el gobierno de Galli no tiene esos tres aspectos o son muy débiles: no tiene políticas en ninguna de las áreas, los equipos de gestión son muy deficitarios y eso hace que sea un gobierno que no tiene objetivos claros, son débiles en la implementación y pareciera que en definitiva lo que prima es el “vamos viendo”.

-Con su diagnóstico, ¿cómo se puede pensar de aquí en más? Estamos en un contexto de cierre de listas, de definiciones, de elecciones. ¿Es el momento de escuchar a los ciudadanos, de que la política se escuche entre sí, por dónde pasa?

-Es momento de escuchar y construir. La escucha, más allá de lo que los políticos pueden pensar es lo que te transmiten los vecinos de cada sector, te cuenten las vivencias de los olavarrienses. Y luego de eso, con este diagnóstico nacional o local, hay que tener en claro qué es lo que hay que hacer en Olavarría a nivel político y nivel de gestión. Hay que interactuar con los actores de la ciudad para ver cómo se sigue y cómo se implementa. Eso se suele truncar mucho con una cuestión nacional: la grieta. El modelo de gestión política de la grieta que hace que mucha gente, que somos los que quedamos en el medio, seamos una especie de parias, de flojos, o de gente que está en el medio de una guerra y somos los débiles. No creo que sea así en absoluto. Eso nos ha costado muchísimo y además tengo una formación política mucho más clásica en ese sentido. La política como gestor del conflicto. No se puede tomar partido por unos ciudadanos y en contra de otros. Hay que hacerse cargo del conflicto, asimilarlo y gestionarlo en sentido de llegar a una solución que tiene dimensiones políticas, ideológica y de gestión, pero no a tomar partido y a su vez mirar la realidad y dar como respuesta en función de la grieta.

-¿Y en general? ¿Qué cree que genera la grieta?

-Es que esa dimensión binaria no permite generar los consensos para salir de la crisis que tenemos y creo que será más dura. Una cosa es gobernar un país en crecimiento, uno se puede tomar ciertas licencias, y otra es las responsabilidades que tienen en todo orden a partir del 11 de diciembre. Creo que lo que viene es muy duro. La situación económica es dura y todo indica que será mucho peor. Con lo cual el próximo gobierno necesitará una gran base de sustentación política. Por lo cual debe ser de consenso, no de grieta. Si no se incorporan ciertos actores, miradas a las decisiones que se tomen, será muy difícil gobernar. Si fracasa el próximo gobierno a nivel nacional…venimos de la experiencia de Macri que ha fracasado y mentido en todo lo que prometió. Si el próximo gobierno fracasa, lo que viene no sabemos qué puede ser. Desde un Bolsonaro, a un 2001 mucho más sangriento. Hay que ser responsables, evitar facilismos. Con la grieta ganas, pero no gestionas: te votan 30 pero te van a putear 70. En función de eso la responsabilidad en Olavarría pasa a un gobierno de acuerdos a escala local, con miradas de diferentes políticas: peronistas, radicales, profesionales, con personas que están en distintas partes del arco ideológico pero que podemos  confluir a nivel local en la aplicación de soluciones y del rumbo que tiene que tomar Olavarría.

-Lo escucho en la descripción e imagino a Lavagna, Massa, y también a Eseverri y su construcción, al menos lo que señalan que se encuentran construyendo. ¿El eseverrismo sería el camino para usted?

-Sí, Eseverri es el dirigente que necesita Olavarría para la etapa que viene. Claramente. Tenemos un diálogo que hemos podido construir, hemos estado enfrentados mucho tiempo, siempre con respeto pero disputas de tipo políticas. Lo dije en 2017 cuando me junté con fiscales y gente que acompañó la campaña de Cumplir: teníamos que ser inteligente y leer el resultado electoral. Nosotros habíamos sacado 6 puntos, el eseverrismo 13, y Liliana Schwindt con el Chino Correa habían sacado 6, 7 puntos también. Esos tres espacios representábamos el centro. Si no nos ponemos de acuerdo, y queremos representar el centro y sacamos 25 puntos dividido 3, no estábamos en el mismo camino. Debíamos hablar con quienes teníamos miradas y representación política similar. Si estamos en un lugar tenemos que saber qué representar. Que no tiene que ver con las personas, tiene que ver con aspiraciones sociales, con objetivos de gestión y no con la cara que represente eso. Ahí nació el convencimiento de empezar a tener diálogo político con los sectores que tenemos visiones en común. Charlamos con el eseverrismo, con otros sectores para tener un diálogo en común y pensar de cara a lo que viene, sobretodo.

-¿Cómo imagina la figura de Roberto Lavagna en este contexto, esa presencia de dirigentes que buscan el “camino del centro”?

-A ver, el caso de Lavagna resume lo que representa este camino del centro: la posibilidad del consenso, la otra es que es economista: la demanda social en estas elecciones será quién arregla este quilombo. Los economistas cotizan en alza, como Lavagna, Kicillof, Lousteau, además tienen sus perfiles que seducen a votantes. Lavagna estuvo en momentos difíciles, y si bien no fue exclusivamente él, fue artífice de la salida económica después del 2001. Por ahí va la cosa, después cómo se definirá, cómo no se definirá, entre hoy y lo que venga puede pasar de todo. Confío en que los dirigentes que están en las definiciones lleguen arriben a los acuerdos y decisiones que son necesarias para la Argentina.

-¿Desde dónde le gustaría aportar a usted? ¿Desde algún lugar de la gestión, deliberativo? Hablo, claro, de su intención.

-La verdad que lo que me parece, me moviliza, es el estar en la discusión política, tomando decisiones en qué es lo que hay que hacer y cómo hay que hacerlo. A futuro no sé, lo que sí, el convencimiento mío es que hay que hacer lo mejor posible para ganarle a Galli, porque en definitiva es la parte que nos toca hacer para derrotar a Cambiemos en todo nivel. Puedo aportar desde diferentes lugares por experiencia y demás, siempre he estado en la gestión. Hay lugares donde me siento cómodo gestionando. Pero…si arrancamos por ahí, arrancamos con un problema. Pero de verdad. Cuando te sentás en mesas de discusiones políticas, cuando te dicen “quiero ser esto, quiero lo otro” y la discusión se reduce a que tenés 3 cargos y son 15 personas, nace un gran problema. Y no llegas a ningún acuerdo. Si no es con vos, irán con otro para ver quién puede ir primero, segundo, tercero. Esa forma de hacer política, en este contexto, creo que es suicida.

-Bueno, fue suicida en 2015… (NdeR: cuando el Frente para la Victoria no logró el consenso y hubo 4 listas, a posteriori 2, para ir a internas en Olavarría).

-Claramente, si Macri fue presidente en gran parte fue a los enormes errores que cometimos, para no sacarme del lugar. Estaba en un supermercado, viene una mujer y me dice “¿Qué van a hacer ahora? Por culpa de ustedes lo voté a Macri”. Y la verdad que no me hago responsable a nivel personal, pero sí a nivel colectivo. Y tiene razón. Algunos sectores levantan el dedo diciendo “yo les dije qué iba a pasar, ustedes se equivocaron y votaron a Macri”, creo que no. Es verdad lo que me dijo la mujer. Si votaron a Macri fue por errores nuestros. Hay responsabilidades en distintos espacios del gobierno de llegar a ese resultado. Por algo ganó Macri. Está bien, del otro lado estaban los grupos económicos grandes, los medios, una serie de factores del poder que deforman la realidad y que mienten, tratan de manejar las cabezas de los argentinos. Ahora, eso lo hicieron basados en errores nuestros. No fue solamente el poder en contra. Aparte sabíamos que lo teníamos en contra. Y nos pusimos de pechito para terminar con ese resultado.

-Esta pregunta se la estoy haciendo a todos los entrevistados: ¿dónde se imagina que estará José González Hueso el 10 de diciembre de 2019?

-Si hacemos las cosas bien, vamos a estar en la asunción de José Eseverri como nuevo intendente de Olavarría.